Lavado de frutas y verduras: un hábito que suma vida

9 | enero | 2019

Lavado de frutas y verduras: un hábito que suma vida

En la vorágine del día a día hay momentos en los que detenerse en los detalles es muy importante para el cuidado de nuestra salud; en este sentido, la reducción del riesgo de enfermedades asociadas con los productos crudos se puede reducir simplemente lavando las frutas y verduras. Lavado de frutas y verduras: un hábito que suma vida

Es cierto que la forma en cómo nos cuidamos refleja el tiempo que le dedicamos a nuestro entorno y muchas veces, dejamos de tener actitudes responsables con respecto a la alimentación por no detenernos a pensar en las consecuencias que implican ciertos hábitos. Tanto es así, que los procedimientos para lavar las frutas y verduras crudas en ocasiones siguen evitándose, a pesar de jugar un rol fundamental en la salud.

Existen diferentes sustancias y microorganismos como bacterias, hongos, virus, parásitos, entre otros, e incluso también agua contaminada, que pueden instalarse en los alimentos durante la cosecha, poscosecha o en la distribución de los mismos, que inhabilitan su consumo.

En un estudio de The Department of Analytical Chemistry at the Connecticut Agricultural Experiment Station (CAES) se confirmó que: “en los últimos diez años, se han encontrado más residuos en los productos crudos que en los productos procesados. Esto condujo a la hipótesis de que ciertos tipos de preparación del hogar pueden servir para reducir los residuos”.

Variantes más conocidas para la reducción de residuos en los alimentos son:

1. Lavar frutas y verduras con abundante agua.
2. Dejar reposar los alimentos por algunos minutos en un recipiente con agua con Bicarbonato.
3. Algunas personas utilizan soluciones especiales a base de cloro.

Lo importante es lavar las frutas y verduras con abundante agua, y luego secarlas con unas servilletas. Otros consejos de limpieza son:

* Desechar las hojas exteriores de los alimentos como la lechuga y el repollo.
*  Limpiar los alimentos con toallas húmedas de papel para reducir las bacterias.

Los alimentos que se vayan a consumir y requieran pelarse o cortarse, deben ser consumidos de inmediato. Una vez cortados, empiezan a decolorarse, oxidarse y ponerse flácidos por la pérdida de agua. Si se permiten estos cambios físicos en los alimentos cortados, empezarán a crecer microorganismos de descomposición que pueden afectar la salud.

Fuente:
CASAFE

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