El INTA gestiona innovaciones para el algodón argentino

7 | enero | 2015

El INTA gestiona innovaciones para el algodón argentino

Desde INTA, es indispensable identificar, analizar y caracterizar a esta economía regional así como reconocer fundamentalmente la heterogeneidad del sector primario ligado a la producción del textil, para así desarrollar, investigar o transferir tecnología apropiada.

AlgodónDurante los últimos años, el sector algodonero argentino reflejó una serie de cambios bajo la influencia de diferentes factores, tales como aspectos climáticos, políticos, económicos, tecnológicos y sociales. Durante los primeros años de la década del ’90, y fundamentalmente debido a mejores precios en el mercado internacional, se alcanzaron registros históricos en cuanto a superficie sembrada, producción y volúmenes exportados, superándose el millón de ha sembradas con algodón y lográndose los mayores volúmenes en cuanto a producción y exportaciones de fibra

Sin embargo, a fines de la década del ’90, la caída en los precios internacionales, el incremento en la volatilidad de los mercados, el posicionamiento tecnológico de la soja, sumado a la ocurrencia de adversidades climáticas en las principales provincias productoras provocaron la desaceleración y eventual parálisis y retroceso de la actividad algodonera nacional.

Luego, a partir de la campaña 2002/03, en la que apenas se sembraron unas 150.000 ha, Argentina comenzó un período de recuperación de la superficie destinada a la siembra del textil, alcanzando, por ejemplo, en la campaña 2011/12, unas 620.000 ha y produciendo poco más de 1.000.000 ton de algodón en bruto.

Esta recuperación del área debería explicarse no solo por los precios más altos evidenciados, al menos superiores al promedio para el largo plazo de 72 ctvs US$/libra, fundamentalmente desde 2009/10 en adelante, sino también por una serie de cambios en los sistemas productivos, como resultado de la generación y adopción de nuevas tecnologías para el algodón.

Puede concluirse, entonces, que el sector algodonero argentino se ha caracterizado por una marcada inestabilidad con períodos de crisis alternadas con temporadas exitosas, lo cual afecta la competitividad de esta economía.

Por ello, y para mejorar la competitividad y sustentabilidad de esta cadena, es primordial gestionar, generar y transferir tecnologías partiendo de líneas de investigación definidas en base a un profundo conocimiento de las condiciones ambientales de la región algodonera, en términos de singularidad de los territorios en donde se cultiva el algodón.

Cabe señalar la marcada relevancia, en términos de números de productores, de la agricultura familiar, del minifundio y de los pequeños productores, sistemas en los cuales el algodón representa la actividad fundamental en cuanto al ingreso en bruto. Estos segmentos han sido desde siempre los más perjudicados por las variaciones e inestabilidad del mercado algodonero, al carecer de importantes recursos tecnológicos y poseer una menor capacidad de diversificación.

Sin embargo, es llamativo el predominio de los medianos y grandes productores en cuanto a superficie destinada al textil y volúmenes producidos. Estos estratos se caracterizan por una significativa capacidad de incorporación de tecnologías y/o diversificación de las actividades, atemperando así el riesgo de las empresas.

Por otro lado, la generalización de la presencia del Picudo del Algodón, conocida como superplaga, en gran parte de la región algodonera argentina, enmarca una amenaza que amerita la unificación de esfuerzos y recursos, tanto del sector público como del privado en términos de definición de estrategias para producir algodón.

En cuanto al manejo del cultivo, en las últimas campañas, aproximadamente el 70-75% de la superficie algodonera se sembró bajo el sistema de surcos estrechos, paquete tecnológico que generó una tasa de adopción muy alta en poco tiempo por parte de los productores. Entre sus ventajas se destaca un uso más eficiente del agua, de los nutrientes del suelo y de la radiación, lo que resulta en una mayor producción por unidad de superficie.

Sin embargo, debe remarcarse la necesidad de efectuar modificaciones en los equipos de cosecha y de desmote, de manera tal de disminuir potenciales problemas de calidad o contaminación vegetal de la fibra en estos procesos, lo que a su vez repercutirá en el sector hilandero.

Asimismo, prácticamente la totalidad de la superficie algodonera se siembra con variedades transgénicas, comercializadas a través de pocas empresas, en las que se encuentran los genes Bollgard y/o Round up Ready. Pero, el alto costo de esta tecnología ha ocasionado la generalización del uso de la semilla proveniente de la “bolsa blanca” lo que a posteriori va en desmedro de la heterogeneidad de los lotes y calidad del producto.

INTA considera los problemas, oportunidades y demandas tecnológicas y de gestión identificados y relevados en los territorios de las provincias algodoneras, buscando así un consolidar un enfoque integrador para las diferentes líneas de investigación en algodón priorizadas institucionalmente.

Algunas de las investigaciones y conocimientos científicos-tecnológicos obtenidos en la temática de algodonera en los últimos años pueden sintetizarse de la siguiente manera: -La problemática del Picudo del Algodonero se encaró desde dos perspectivas diferentes: por un lado, buscando estrategias de mitigación para el corto plazo que permitieran frenar el avance y manejar las poblaciones existentes y, por el otro, el desarrollo de tecnologías más complejas (control biológico, resistencia genética), a través de un Convenio de Vinculación Tecnológica entre INTA y las provincias de Chaco, Santa Fe, Formosa y Santiago del Estero.

En otro orden, se confeccionó un manual para el Manejo del Cultivo de Algodón con presencia zonal del Picudo del Algodonero.

Respecto al manejo de otras plagas insectiles, se reforzó el sistema de alerta para lepidópteros plagas, estudiándose cambios en poblaciones de insectos plagas y benéficos con el usos de cultivares Bt.

La necesidad de los productores de obtener mayores beneficios por unidad de superficie determinó la necesidad de trabajar en un sistema productivo basado en el estrechamiento de la distancia entre surcos y al aumento de la densidad de plantas que recibió el nombre de “surcos estrechos o ultra estrechos”. Esto exigió el desarrollo y validación de nuevas tecnologías y la adaptación de otras conocidas para el sistema convencional.

Se obtuvieron resultados validados acerca del comportamiento de las variables ecofisiológicas (área foliar, % de intercepción, biomasa total y particionada) para los nuevos sistemas productivos de surcos estrechos y ultraestrechos comparados con los sistemas convencionales a 1,00 m, caracterizándose variabilidad de respuestas en función de los distintos ambientes climáticos (años) y geográficos (región) e inclusive de las variedades actualmente en uso, verificándose mejoras en el rendimiento con el acortamiento de la distancia entre surcos o con el aumento de la densidad de plantas e inclusive con la interacción entre ambas variables, aunque no se presentaron diferencias en la calidad de fibra.

Dentro del Mejoramiento genético, y con el objetivo de obtener nuevos cultivares de algodón, se trabajó en la selección de: 1) líneas con resistencia a las principales enfermedades de incidencia económica en Argentina (Bacteriosis, fusariosis y enfermedad azul), bajo infecciones naturales e inoculaciones controladas y 2) de líneas mejoradas para cultivos de alta densidad de plantas y otros sistemas de producción.

Se ha logrado ajustar la metodología de diagnóstico de enfermedad azul (virosis) y se ha detectado una nueva variante de la citada enfermedad.

Además, se caracterizó el comportamiento productivo de los nuevos materiales y se identificaron mutantes tolerantes a herbicidas y con cambios morfológicos que se adaptarían al cultivo en surcos estrechos.

La posibilidad de usar regulador directamente en aplicaciones a la semilla mostró resultados positivos.Las mejores alternativas de defoliación probadas involucraron mezcla de productos defoliantes.

Se obtuvo información suficiente para obtener cultivos limpios de malezas a cosecha así como una correcta eliminación de los rebrotes de algodón RR y un control de malezas mediante la utilización de cultivos antecesores.

Se buscó mejorar aspectos del control de malezas, adecuando las prácticas a los actuales requerimientos del manejo del cultivo y la cosecha mecánica.

En cuanto a la calidad de fibra, se generó información del material proveniente de diferentes zonas agroecológicas y bajo distintos sistemas de manejo.

Dentro de los aspectos de la economía, se evaluaron económicamente prácticas de manejo y modelos productivos representativos de los sistemas agrícolas predominantes de la región algodonera argentina.

Por último, se coordinó y participó activamente de las Pruebas Piloto del Programa del MAGyP, Procalgodón, orientado a la Asistencia para el Mejoramiento de la Calidad de la Fibra de Algodón. El objetivo de las pruebas piloto fue evaluar y demostrar la viabilidad de la implementación de un sistema para la certificación de la calidad de la fibra de algodón en Argentina.

Fuente: INTA

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